¿Qué es el Síndrome del Miembro Fantasma?
El Síndrome del Miembro Fantasma supone un dolor bastante complejo que solo pueden llegar a entender aquellas personas que sufren el Miembro Fantasma. Se presenta tras la pérdida de alguna extremidad como, por ejemplo, brazos y piernas. Tras esa pérdida, los pacientes siguen sintiendo que la extremidad eliminada está en su sitio, cuando realmente no es así. El Síndrome del Miembro Fantasma tiene que ser diagnosticado por un especialista.
A pesar de que se le conoce como Síndrome del Miembro Fantasma, el término científico es Miembro Fantasma y fue introducido por Silas Weir Mitchell en el año 1872. El síndrome se define por una sensación fantasma única. La persona que ha perdido esa parte de su cuerpo sigue percibiéndola y creyendo que está intacta.
Para poder hacer un diagnóstico acertado, los especialistas deben descartar otras causas que también pueden provocar los síntomas del Síndrome del Miembro Fantasma como, por ejemplo, infecciones, heridas relacionadas con la presión, isquemias o neuromas. En el momento en el que todo lo anterior queda descartado es cuando se plantea este síndrome.
¿Por qué se origina el Síndrome del Miembro Fantasma?
Son varias las teorías que se han ido formando con el paso del tiempo con respecto a esta dolencia. La cuestión es que, después de la amputación, el cerebro sigue recibiendo señales de las terminaciones nerviosas que mandaban la información de esa extremidad amputada, de ahí a que los síntomas suelan aparecer en la primera semana del postoperatorio.
Con el paso de los días, el cerebro realiza nuevas conexiones neuronales, lo que quiere decir que la información sensorial se ve reorganizada para poder ajustarse a ese gran cambio que ha tenido el cuerpo. En algunas ocasiones, el paciente siente el estímulo del miembro amputado en otras partes del cuerpo ya que la neuroplasticidad del cerebro vuelve a reorganizar la corteza somatensorial.
¿Qué quiere decir todo esto? Que es posible sentir picor en una mano que ya no está y aliviarlo al rascar una parte de la cara, por ejemplo. Pasa lo mismo con el dolor.
Síntomas del Miembro Fantasma
Como todos los síndromes, el del Miembro Fantasma tiene sus propios síntomas:
- Entumecimiento
- Hormigueo
- Dolor agudo punzante
- Pinchazos
- Calor o frío
- Dolor de la extremidad aunque ya no se encuentre ahí
- Sensación de que la extremidad amputada sigue en su sitio pero en una posición extraña
- Estrés
- Mala circulación
- Hinchazón en la parte de la extremidad que aún existe
Estos son los síntomas más frecuentes de este síndrome, aún así, no hay que dar nada por sentado. El médico es el que mejor podrá informarte de qué es lo que te ocurre.
Tratamientos para combatir el Síndrome del Miembro Fantasma
Esta dolencia se puede tratar con una serie de medicamentos recetados por el especialista. Estos medicamentos harán que el dolor disminuya, pero difícilmente hará que el dolor se elimine por completo. La mayoría de los pacientes que usan este tipo de tratamientos no llegan a superar el síndrome.
En cambio, existen otro tipo de terapias alternativas, como la acupuntura, que también puede ayudar a disminuir el dolor y la sensación del miembro perdido de forma totalmente natural. La caja espejo es otro de esos tratamientos que ayudan a mejorar la vida del paciente.
Terapia con la caja espejo
La plasticidad del cerebro es muy grande ya que se ha demostrado que es capaz de adaptarse a todo tipo de situaciones. Esto llevó al neurólogo Ramachandran a crear la caja espejo y realizar una terapia para mejorar e intentar eliminar por completo el Síndrome del Miembro Fantasma.
Tras el uso de esta terapia con la caja espejo queda demostrado que la base del fenómeno en encuentra en la parálisis aprendida, es decir, que el propio cerebro es el que se queda con la idea fija de que tiene una extremidad sin movimiento tras la amputación. La caja espejo puede acabar con esa idea.



